Adam Kahane integró los equipos de Planificación de la Shell a cargo de Joseph Jawlosky (Sincronicidad) y fue el fundador del Centro de Liderazgo Generativo entre otras cosas.
En 1991 la Shell fue invitada a mandar un representante de su plana mayor a Sudáfrica, a
facilitar una serie de talleres de trabajo en un centro de conferencias cerca de Cape Town llamado Mont
Fleur
Adam participó en el equipo de planeación por escenarios de Mont Fleur que contaba de veintidós miembros que representaban todos los estratos de Sudáfrica: activistas comunitarios, políticos conservadores, funcionarios del Congreso Nacional Africano, sindicalistas, economistas de centro y altos ejecutivos de corporaciones.
El objetivo de este equipo era desarrollar una serie de situaciones imaginarias alternas acerca de los
que podría ocurrir en el país , para provocar el debate y el movimiento de avance.
En su descripción de la experiencia explica las lecciones que aprendió durante el proceso:
Primera lección: yo fui mucho más eficiente cuando dejé la arrogancia de saber y la reemplacé con una posición de asombro y reverencia.
Segunda lección: los individuos parecían mucho más eficientes cuando abandonaban la ilusión de tener el control y en cambio trataban e resolver las cosas en cooperación con los demás. Cuando insistían en tratar sólo de los que tenían bajo su control, eran ineficientes: operaban en mundo de todo o nada, de blanco o negro, de ganar o perder, que no reflejaba la manera como funciona el mundo real . Los sudafricanos, en cambio, actuaban en una zona gris entre control completo, por una parte y ninguna influencia, por la otra: un “dominio generativo” en que tenían menos control de los que quisieran pero más influencia de la que esperaba.
Tercera lección: el trabajo de estrategia no es únicamente trabajo de la mente –que era el único entrenamiento que yo había recibido- sino también trabajo del corazón y del espíritu. Sin la aceptación abierta del corazón y el espíritu no es posible tener conexiones verdaderas.
Cuarta lección: tenemos que abandonar el supuesto de que somos impotentes, de que sólo podemos reaccionar ante el mundo y que somos pasivos frente a él. Si tenemos el valor de salir al frente, podemos ayudar a que nazca el futuro. Podemos crear escenarios y estrategias generativas, en el sentido de contribuir a definir un futuro que esté de acuerdo con nuestras más altas aspiraciones.
Resumen: podemos ser más eficientes si dejamos a un lado al arrogancia de saber y nos acercamos al asombro y la reverencia; si nos alejamos del enfoque de blanco o negro, de querer controlar las cosas, y entramos en la zona gris de mayor apertura e influencia; si ponemos a contribución no sólo nuestra mente sino también otras partes d nuestro ser, incluso el corazón y el espíritu; y si a cambio de una actitud pasiva de adaptarnos y reaccionar adoptamos una actitud intencional generativa. Es claro que es más fácil hablar de estas lecciones que practicarlas. Pero yo creo que ofrecen un galardón por el cual vale la pena luchar: la capacidad e hacer del mundo un lugar mejor.
Las personas nos comportamos según cómo creemos que funciona el mundo (según la Cosmología vigente). Primero existía una visión fatalista y la gente se "resignaba a aceptar los cambios". Luego encontramos leyes que explicaban cómo funciona el universo entonces podíamos "anticipar y prepararnos para hacer frente a los cambios". Hoy, con la mecánica cuántica y sus disciplinas relacionadas algunas pensamos que podemos provocar el cambio y ser "co-creadores del futuro". RLq
viernes, marzo 13, 2009
La experiencia de Adam Kahane
Etiquetas:
Cambio Organizacional
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