“ … La sabiduría se alcanza con mucha lentitud. Eso se debe a que el conocimiento intelectual, fácilmente adquirido, debe convertirse en conocimiento ´emocional¨ o subconsciente. Una vez transformado, la huella es permanente. … Sin acción el concepto se marchita y desvanece. El conocimiento teórico sin aplicación práctica no es suficiente.
Hoy en día se descuidan el equilibrio y la armonía, sin embargo, son las bases de la sabiduría. Todo se hace en exceso. La gente se excede en el peso porque come demasiado…. La gente parce excesivamente mezquina... Se bebe demasiado, se fuma demasiado, se está demasiado de juerga, se conversa demasiado sin satisfacción, se tienen demasiadas preocupaciones.….
En la naturaleza hay equilibrio. Los animales destruyen en pequeñas cantidades. Lo sistemas ecológicos nunca son eliminados en masa. Las plantas consumidas vuelven a crecer. Las fuentes de sustento proveen y vuelven a reponerse. Se disfruta de la flor, se come la fruta, se preserva la raíz.
La humanidad no ha aprendido el equilibrio; mucho menos lo ha practicado. Se guía por la codicia y la ambición; se conduce por el miedo. De este modo acabará por aniquilarse. Pero la naturaleza sobrevivirá, al menos las plantas….
En verdad, la felicidad arraiga en la sencillez….. El exceso nubla los valores básicos. Los religiosos nos dicen que la felicidad se logra llenando el corazón de amor, fe y esperanza, practicando la caridad y brindando bondad. En verdad tienen razón. Si se dan estas actitudes mencionadas habitualmente vienen el equilibrio y la armonía. Juntas son un estado del ser. Son un estado alterado de conciencia. Es como si la humanidad no permaneciera en su estado natural mientras vive en la Tierra. La humanidad tiene que llegar a un estado alterado a fin de llenarse de amor, caridad y sencillez, para sentir pureza, para deshacerse de sus temores crónicos.
¿Cómo se llega a ese estado alterado, a ese otro sistema de valores? Y una vez que se llega a él ¿Cómo sustentarlo? La respuesta parece simple…. La humanidad es inmortal, lo que hacemos hoy es aprender nuestras lecciones. Todos estamos en la escuela. Todo es muy simple, si se puede creer en la inmortalidad.
Si una parte del ser humano es eterna ¿Por qué nos tratamos tan mal? ¿porqué pasamos por encima del prójimo en provecho personal? Al parecer, todos vamos hacia el mismo sitio, aunque a diferente velocidad. Nadie es más grande que los demás.
Analicemos las lecciones. Intelectualmente, las respuestas siempre han estado ahí, pero esta necesidad de actualizarlas por experiencia, de ¨hacer permanente la huella¨ es la clave de todo. No basta memorizar en la escuela. Parlotear sin practicar de nada sirve. Resulta fácil leer sobre el amor, la caridad y la fe, o conversar sobre ello. Pero practicarlos, sentirlos, requiere casi un estado alterado de conciencia. No se trata del estado transitorio inducido por las drogas, el alcohol o una emoción inesperada. El estado permanente se alcanza mediante el conocimiento y la compresión. Se mantiene mediante la actividad física, mediante la acción y la práctica. Consiste en tomar algo casi místico (como el AMOR TRACENDENTE) y transformarlo en cosa de todos los días mediante la práctica, haciendo de eso un hábito.
Comprendamos que nadie es mejor que otro. Sintámoslo. Practiquemos la ayuda al prójimo. Todos estamos en el mismo bote. Si no lo hacemos juntos, nuestros equipos se encontrarán muy solos…
Es como si dentro de cada persona se pudiera encontrar un ¨gran diamante¨. Imaginemos un diamante de un palmo de longitud. Ese diamante tiene mil facetas, pero todas están cubiertas de polvo y brea. La misión de cada alma es limpiar cada una de esas facetas hasta que la superficie esté brillante y pueda reflejar un arco iris de colores. Ahora bien, algunos han limpiado muchas facetas y relucen con intensidad. Otros sólo han logrado limpiar unas pocas, que no brillan tanto. Sin embargo, por debajo del polvo, cada persona posee en su pecho un luminoso diamante, con mil facetas refulgentes. El diamante es perfecto, sin un defecto, La unida diferencia entre las diferentes personas es el numero de facetas que han limpiado. Pedo cada diamante es el mismo y cada uno es perfecto
Cuando todas las facetas estén limpias y brillen en el espectro de la luz, el diamante volverá a la energía pura que fue en su origen. La luz permanecerá. Es como si el proceso requerido para hacer el diamante se invirtiera, liberada ya por toda la presión. La anergia pura existe en el arco iris de luces, y las luces poseen conciencia y conocimiento.
Y todos los diamantes son perfectos…..
BW
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